La coma, esa incomprendida.

Dedicado a nuestros alumnos, en general.

Inma H.

Un texto sin signos de puntuación no respira, se ahoga con palabras amontonadas, tiradas unas sobre otras. Y no, no estamos hablando de un poema vanguardista o de un discurso que deliberadamente prescinda de la puntuación para causar determinado efecto.

Hay algo aun peor que un texto sin puntuación: un texto con los signos de puntuación mal utilizados. Eso es sencillamente insoportable.

Algunos de mis alumnos son alérgicos a la puntuación. Y cuando les advierto de que no pienso leer un texto sin puntos, comas, dos puntos, suspensivos, etc., piensan que pueden agitar unas cuantas comas en un molinillo de pimienta y verterlas libremente por el texto. La coma se echa el presunto texto a la espalda y aparece ahí donde debería haber punto, dos puntos, o nada. Doblemente insufrible.

A esas comas manoseadas e infravaloradas de las que mis alumnos abusan sin piedad, les dedicó Julio Cortázar esta reflexión:

La coma, esa puerta giratoria del pensamiento.

Lea y analice la siguiente frase:

Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría a cuatro patas en su búsqueda.

Si usted es mujer, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra “mujer”.

Si usted es varón, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra “tiene”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .