Un minuto para la lírica. VI. Gacela del amor imprevisto.

Nuestro querido compañero Pepe Barquilla nos lee este bellísimo poema de Lorca, que pertenece al Diván del Tamarit, de 1934.

Gacela del amor imprevisto

Federico García Lorca, Diván del Tamarit


Nadie comprendía el perfume
de la oscura magnolia de tu vientre.
Nadie sabía que martirizabas
un colibrí de amor entre los dientes.
Mil caballitos persas se dormían
en la plaza con luna de tu frente,
mientras yo enlazaba cuatro noches
tu cintura, enemiga de la nieve.
Entre yeso y jazmines, tu mirada
era un pálido ramo de simientes.
Yo busqué, por mi pecho, para darte
las letras de marfil que dicen siempre,
siempre, siempre,
jardín de mi agonía,
tu cuerpo fugitivo para siempre,
la sangre de mis venas en tu boca,
tu boca ya sin luz para mi muerte.

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